Disfunción del Tibial Posterior

El músculo tibial posterior forma parte del grupo muscular posterior de la pierna. Está situado entre el músculo flexor largo común profundo que está por dentro de él, y el músculo flexor largo propio del dedo gordo que está por fuera. Se extiende de los huesos de la pierna, al borde interno del pie. Es aplanado y carnoso por arriba y tendinoso por abajo.

En la parte inferior de la pierna el tendón terminal, que es continuación de las fibras musculares, desciende por dentro y pasa por delante del tendón flexor común que rodea, por dentro de éste, el borde posterior del maléolo interno.

Debajo del maléolo, cruza al ligamento lateral interno de la articulación del cuello del pie, y va a insertarse: 1° en el tubérculo del escafoides, 2° por expansiones radiadas hacia las tres cuñas, cara inferior del cuboides, extremidad posterior de los tres metatarsianos medios, en el ligamento calcaneocuboideo inferior, en la apófisis menor delcalcáneo (sustentaculum tali) y en el flexor corto del dedo gordo .

 

 

La disfunción del músculo Tibial Posterior es una inflamación y/o sobreestiramiento del tendón del mismo que da a lugar a una pérdida en su función. Su afectación se elaciona con el pie plano adquirido y con el pie pronado ya que una de sus acciones principales es el mantenimiento del arco interno del pie o bóveda plantar.

Los síntomas pueden incluir dolor, hinchazón, aplanamiento del arco, y la pronación del pie. A medida que la enfermedad progresa, los síntomas cambiarán. Cuando se desarrolla inicialmente, por lo general hay dolor en la parte interna del pie y del tobillo (a lo largo del tendón).

Adicionalmente, el área puede estar enrojecida, caliente, e hinchada. A medida que el arco empieza a aplanarse, el dolor puede irradiarse hacia la zona plantar. La patología progresa e, incluso puede doler en la zona externa, seno del tarso. El tendón se ha deteriorado considerablemente y con frecuencia se desarrolla artritis en el pie. En los casos más severos el tendón sufre rotura a nivel de la inserción en el escafoides lo que dificulta la inversión del pie.

  1. Estadío I: Tenosinovitis con inflamación, sinos radiológicos insignificantes. Retropié flexible, con debilidad leve y alineación normal.
  2. Estadío II: Existe prerotura, aumento de dolor, pie aplanado, ABD antepié (signo muchos dedos). Arco disminuído con subluxación de la articulación astrágaloescafoidea. Retropié flexible, valgo y con marcada debilidad.
  3. Estadío III: Rotura total.Clínica: seno del tarso, pie plano irreductible y signo de muchos dedos.Retropié valgo y rígido.
  4. Estadío IV: Rotura total del tendón. Pie plano severo. Colapso en valgo de talón y retropié rígido.

 

Dentro de las funciones principales del músculo tibial posterior está la de frenar la pronación excesiva durante la marcha y la carrera, por lo que, cuando existe patología del mismo, provoca que esta capacidad disminuya o desaparezca, absorviéndola otros grupos musculares como los de la parte posterior de la pierna y la fascia plantar entre otros.

Esto provoca que se sobrecarguen también estas estructuras pudiendo incluso llegar a afectarse (tendinopatías de triceps sural, gastronemios, sóleo, fascitis plantares…)

En la fase de contacto completo hay una disminución de la capacidad del músculo que aumenta la pronación y esto provoca el aplanamiento de la bóveda plantar y que la fase se alargue. Como el músculo no tiene fuerza para supinar el pie, se provocan patologías relacionadas como el hallux limitus, rigidus, HAV… Debemos compensar la falta de capacidad del músculo para realizar su función.

 

Dentro de los tratamientos que existen para la Disfunción del Músculo Tibial Posterior destacamos dos:

a) Conservador: En este caso se planifican ortesis plantares a medida para compensar la disfunción del músculo y evitar la progresión de la enfermedad, consiguiendo la disminución de los síntomas propios de la patología. Normalmente, se usa en estadíos I,II y en III no muy avanzados.

 

 

b) En los casos en los que hay ruptura del tendón o el tratamiento conservador es insuficiente, debe realizarse intervención quirúrgica donde se repara el tendón y se realizan osteotomías correctoras de astrágalo y escafoides.